Tema 7

TEMA 7: Mi hijo(a) fue el agredido: ¿cómo actuar desde casa y frente al colegio?

“Acompañar no es encender más fuego, es ayudar a sanar” – Reaccionar con calma, proteger con firmeza

PROPÓSITO DEL TEMA:
Orientar a las familias sobre cómo actuar de manera restaurativa cuando su hijo o hija ha sido víctima de una agresión escolar. Brinda pautas para cuidar el bienestar emocional del niño(a), evitar reacciones violentas o revictimizantes, y colaborar con el colegio para lograr una reparación justa y una convivencia sana.

LECTURA GUIADA – PASO A PASO: “Mi hijo fue víctima: y yo, ¿cómo actúo?”

1.Lo primero es proteger emocionalmente
Escucha con atención. No lo interrogues. No lo regañes. Ayúdale a nombrar lo que sintió y lo que vivió.
2.Tu reacción es su espejo emocional
Si gritas, atacas o dramatizas, tu hijo(a) aprenderá a hacer lo mismo. Si mantienes la calma y decides con claridad, lo fortalecerás.
3.Evita convertirte en “agresor del agresor”
No insultes al otro niño(a), ni a su familia. Busca caminos que ayuden a reparar, no a escalar el conflicto.
4.Acude al colegio como aliado, no como enemigo
Solicita diálogo con el docente o coordinador. Pregunta qué acciones se tomarán para garantizar la reparación y la no repetición.
5.Ayuda a tu hijo(a) a sanar, no solo a castigar
El objetivo no es que “se vengue” o “castiguen al otro”, sino que el daño se reconozca, se repare y no vuelva a ocurrir.

Cuento: La trampa del miedo – Jorge Bucay

(Versión adaptada para lectura familiar)
Un día, un caminante llegó a un pueblo lejano. Al entrar, le llamó la atención una casita pequeña que tenía una jaula muy grande en el patio. Dentro de la jaula había un enorme perro negro, de aspecto feroz, que ladraba con fuerza y furia. Nadie se atrevía a pasar cerca.
El caminante se acercó a la casa y le preguntó al dueño:
—Disculpe, señor. ¿Por qué tiene a ese perro tan grande encerrado?
El hombre respondió:
—Porque es peligroso. Ataca sin avisar. Muerde por miedo, no por maldad.
—¿Y por qué muerde por miedo?
—Porque cuando era pequeño, fue golpeado muchas veces. Aprendió que si alguien se le acerca, es para hacerle daño. Así que ahora ataca primero… para defenderse.
El caminante se quedó pensativo y dijo:
—Qué triste… vive encerrado por miedo, y su miedo lo hace parecer peligroso. Pero si alguien lo tratara con paciencia y cariño, quizá aprendería a confiar.
El dueño asintió con los ojos llenos de nostalgia:
—Sí… pero no todos están dispuestos a acercarse sin miedo.

Moraleja:
A veces el que agrede también tiene miedo.
El miedo puede encerrar a una persona, y hacerla parecer más dura o agresiva de lo que es.
Cuando un niño o niña ha sido herido, puede atacar para defenderse.
El verdadero camino es acompañar, comprender y ayudar a sanar con afecto.

ACTIVIDADES CON ENFOQUE RESTAURATIVO